jueves, 3 de julio de 2014

"Ordena tu cuarto!" "Recoge tus juguetes! "Haz tu tarea!"

Imagen de: www.el-nacional.com
Muchas veces los padres podemos ser muy insistentes y autoritarios con algunos temas cotidianos, llenando a nuestros hijos de órdenes que repetimos una y otra vez, generando entre ellos y nosotros un gran malestar. Nos preguntamos entonces ¿por qué no nos obedecen sin que tengamos que repetirles las cosas mil veces? Lo cierto es que los niños aprenden en compañía de sus padres, no de las órdenes y la rutina "en automático" que a veces esperamos que cumplan como robots. Un niño no aprende solo, los aprendizajes reales se generan del afecto y conexión que envuelve el "aprender a ordenar mi ropa en compañía de mi mamá" o "aprender a guardar mis juguetes en compañía de papá". Por supuesto que todo aprendizaje es un proceso donde el ejemplo que les damos tiene un lugar fundamental.


Es cierto que los días ahora son muy ajetreados y que estamos llenos de distracciones y exigencias, pero es necesario (ahora más que nunca) hacer una pausa para disfrutar con nuestros niños de los encuentros que transforman la cotidianidad en una posibilidad de crecimiento, después de todo, éstos son los aprendizajes que realmente se llevarán consigo el resto de sus vidas.


Minosha Casabonne
Psicóloga - Psicoterapeuta 
Miembro Fundador de Acunnare. Espacio para Padres 

martes, 17 de junio de 2014

¿Vamos al parque? Ensuciarse, aprender, disfrutar…

Hace años la mayoría de personas contaba con un jardín en su casa en donde podían jugar los niños. En la actualidad, muchas personas viven en departamentos con más a menos espacio. Esto supone que, en muchos casos, ya no se cuenta con un jardín propio o una terraza para jugar. Afortunadamente, existen muchos parques a los que se puede acudir, algunos con juegos y otros no.
Es interesante observar a los niños en los parques. Si hay juegos, muchos están ahí. Los juegos como columpios, toboganes o circuitos donde se pueden colgar de barras, atravesar túneles, resbalarse y más les permiten explorar sus habilidades y fortalezas físicas, su equilibrio, sus miedos, su capacidad y deseo de compartir o esperar a su turno, entre otras cosas. Hay niños que prueban una y otra vez las barras, por ejemplo. A veces piden ayuda de un adulto para pasar de un lado al otro y hay momentos en los que, para su satisfacción, logran hacerlo solos. Pero se trata de hacer un esfuerzo, de frustrarse, de volver a intentar, de caerse y pedir ayuda o de decir, “yo solito puedo”, de “no puedo (¿aún?)”, o de “por hoy ya me cansé, jugaré otra cosa”…

Imagen de Guia infantil
De otro lado, están los niños que hacen otro tipo de juegos. Corren, saltan, trepan árboles, buscan chanchitos, juegan con la tierra escarbando, haciendo tortas de barro, huelen las flores, quieren arrancar las flores, descubren piedritas de formas interesantes, juegan con pelotas, saltan la soga, enfin…los niños pueden ser muy creativos. No necesitan tener “algo” que usar, eso es opcional. Pueden llevar muñecos, pelotas, bicicletas, scooters, patines, un picnic, baldes y palas…o pueden bastarse ellos mismos, con sus brazos, sus piernas y ganas de explorar y divertirse.
Muchos niños conocen otros niños en los parques que pueden ser de diferentes edades. Puede ser un lugar donde socializar, donde aprender otros juegos, donde inventar otros juegos, donde correr y cansarse, donde descubrir olores, texturas, colores, sensaciones, emociones…
Qué es lo que se necesita? Ropa cómoda, ganas de divertirse y tolerancia a poderse ensuciar un poco. Lo bueno es que somos cien por ciento lavables…


¿Por qué es importante que los niños salgan a jugar? ¡¡Por todo lo anterior y más!!!

Marian Alvarez-Calderón
Psicóloga Clínica - Máster en Trabajo Clínico y Salud Mental 
Miembro fundador de Acunnare. Espacio para Padres

miércoles, 4 de junio de 2014

Vivencias que dejan huella


"No se pega","no se grita", "no se miente", "ordena tus juegues", "trata con respeto a las personas", "espera tu turno", "no seas impulsivo", "tienes que ser tolerante", "trata bien a tu hermano". Los valores que tanto les tratamos de transmitir a nuestros hijos van mucho más allá de las palabras, de poco sirve decirle a un niño que no se grita si en la casa los padres gritan, difícilmente tratará con respeto a las personas si no vive el respeto en casa con y entre sus padres, no funciona decirle que tiene que aprender a tolerar sus impulsos si vé que papá y mamá no toleran los suyos.... Los valores que tanto queremos inculcarles a nuestros hijos solo es posible que los aprendan con el ejemplo, es decir, viviéndolos dentro del vínculo con sus padres. A veces pensamos que para que un niño aprenda a respetar, tenemos que explicarle, leerle cuentos, repetírselo una y mil veces. En realidad las cosas son bastante más simples y a la vez no tanto, porque implica que los padres podamos mirarnos a nosotros mismos y preguntarnos ¿estamos siendo realmente coherentes con lo que les queremos inculcar a nuestros hijos? Quizá esta pregunta tendría que acompañarnos siempre mientras recorremos el camino de la crianza. Los aprendizajes más profundos de la vida, para bien o para mal, van mucho más allá de las palabras, pasan por la vivencia, por el ejemplo.

Minosha Casabonne
Psicóloga - Psicoterapeuta 
Miembro Fundador de Acunnare. Espacio para Padres 

martes, 20 de mayo de 2014

Mi hijo solo tiene un amigo ¿está bien?

Actualmente se escucha a padres que están preocupados por la socialización de sus niños desde que son muy chiquitos. Si bien la socialización es parte del proceso de desarrollo en el cual los adultos podemos influir de una u otra manera, no olvidemos que cada uno es diferente en su forma de aproximarse a las experiencias. Todos venimos al mundo con ciertas características predeterminadas genéticamente, y hay otros rasgos de la personalidad que se desarrollan de acuerdo al entorno en el que vivimos y a los vínculos que vamos estableciendo con nuestros padres y cuidadores. Hay niños extrovertidos, otros introvertidos, unos que se lanzan a explorar desde un primer momento y otros que necesitan un poco más de tiempo. Esto mismo se aplica a la socialización. Ciertos niños pueden tener muchos amigos y otros tienen pocos.

Imagen de Sevilla.com
Algunos padres se inquietan si su hijo, aparentemente, tiene un solo amigo pero ¿qué quiere decir esto? ¿Que solo quiere jugar con un niño y no con los demás? ¿Que los demás lo rechazan? ¿Que tiene pocas habilidades sociales? ¿Que él rechaza al resto? Una manera de intentar entender qué puede estar pasando es observar al niño cuando está con otros niños (por ejemplo, en el parque, en un santo, en casa de otros niños), preguntarle a la profesora del nido o del colegio cómo lo ve en la clase y en el recreo. Podemos preguntarle a nuestro hijo, mientras conversamos acerca de cómo le fue en el día, con quién le gusta jugar, y si quiere invitar a alguien a la casa. Puede ser que tenga preferencia por un amigo o amiga en particular, lo cual es algo que se debe respetar si es que no está impidiendo que se relacione con otros niños y niñas de manera natural. Podemos, también, proponerle invitar a otros compañeros de clase. Lo importante es no forzarlo a hacer algo que no quiere o para lo que, quizás, aun no está preparado.

Ahora bien, también cabe voltear la mirada hacia nosotros mismos como padres y preguntarnos si somos de muchos o pocos amigos, y si nos cuesta o no acercarnos a las personas. Tengamos en cuenta que los niños aprenden de las relaciones entre las personas a partir de cómo es el vínculo con sus padres y cómo observan a estos relacionarse con los demás.  
Finalmente, observemos y abramos espacios de comunicación con nuestros hijos. Si los notamos angustiados o retraídos indaguemos qué puede estarles pasando; de lo contrario, quizás solo necesiten que confiemos más en ellos y en sus recursos.

Marian Alvarez-Calderón
Psicóloga Clínica - Máster en Trabajo Clínico y Salud Mental 
Miembro fundador de Acunnare. Espacio para Padres 

martes, 29 de abril de 2014

Un hermano: compañero para toda la vida

Imagen de mamanatural
Tener un hermano puede ser una oportunidad privilegiada de crecimiento personal en la cual nuestros hijos aprenden a compartir, a tolerar, a respetar.... Sin embargo, también es una experiencia compleja (sobre todo al comienzo) en la que se mueven muchos miedos y angustias en los niños. Por ello, si los padres los acompañamos de manera empática, un hermano se puede convertir en un compañero para toda la vida.

Los celos y la rivalidad son parte natural de la relación entre hermanos. No obstante, el nuevo bebé que al principio era un "invasor indeseable" para el hermano mayor, con el paso del tiempo empieza a convertirse en una personita a quién también amar y no solo celar. Los padres jugamos un rol fundamental en este camino de ayudar a nuestros hijos a construir una relación de mutuo respeto, confianza y cariño, donde los celos y las peleas no sean lo que prime necesariamente en su día a día.

Hay algunas cosas que son importantes que tomemos en cuenta:

- El hecho de que dos niños sean hijos de los mismos padres no quiere decir que son iguales. Cada ser humano es único y necesita ser reconocido y respetado en su individualidad. Muchas veces los padres cometemos el error de pensar que como son hermanos tienen que hacer todo igualito (vestirse igual, hacer las mismas actividades, tener los mismos gustos). Cuando igualamos a nuestros hijos los privamos de la oportunidad de desarrollarse dentro de su propia originalidad y disfrutar de ella. Ojo, diferentes no significa opuestos tampoco, significa diferentes!

- Pensemos en estos comentarios cotidianos: "Chicos a ver quién come más rápido ", "Tu hermano te está ganando". Estos comentarios lo único que hacen es compararlos, así como promover la rivalidad y la competencia entre ellos. Cada niño tiene su ritmo, es importante que lo respetemos.

- Es muy necesario que podamos tener tiempo a solas con cada uno de nuestros hijos. A veces, en la acelerada rutina de hoy, es complicado hacerlo pero el esfuerzo realmente vale la pena ya que los reafirma en el hecho de que cada uno tiene y tendrá siempre su propio lugar en nuestras mentes y en nuestros corazones. Esto los tranquiliza y les da mucha seguridad.

Finalmente, tengamos en cuenta que es natural sentir celos, rivalidad, rabia, etc... en determinados momentos de la vida. Por ello, la mejor manera de ayudar a nuestros hijos a transitar por estos sentimientos es acogiéndolos y escuchándolos con calidez y empatía.


Minosha Casabonne 
Psicóloga - Psicoterapeuta
Miembro fundador de Espacio. Para Padres 

martes, 15 de abril de 2014

Cada cosa a su tiempo


Se han encontrado alguna vez mirando a su bebé y preguntándose, “¿cuándo empezará a (gatear/caminar/hablar, etc.)…?” o “¿cuándo dejará de (despertarse por la noche/ usar pañal/ llorar por todo, etc.)…?”. En algunos casos, estas preguntas de los padres podrían reflejar no solo ilusión sino, también, preocupación por saber si su niño se está desarrollando adecuadamente dentro en una suerte de carrera de comparaciones en la cual quien tiene al hijo que hace algo antes que otro gana. Pero ¿qué es lo que se gana? Y, sobre todo, ¿quién gana?
Si bien existen tablas y rangos que indican cuál es el momento esperable para alcanzar ciertos hitos del desarrollo, no se trata de algo rígido ya que dependerá del grado de maduración física, neurológica o emocional de cada niño. Por ejemplo, en una misma familia un hijo puede empezar a caminar antes de lo que lo
Imagen de guiainfantil
hizo su hermana y, sin embargo, tardar un poco más que ella en hablar. Esto no hace que uno sea mejor o peor que el otro.
Cada niño tiene un ritmo único y particular que es importante respetar. En el mundo de hoy, donde parece que todo va muy rápido hay quienes piensan que se tiene que “estimular” a los bebés o niños con ejercicios o técnicas especiales para que logren cosas, incluso, antes de estar madurativamente listos. Ello podría llevar al niño a frustrarse si no logra lo que se espera de él y hasta crecer sintiendo que no es suficientemente bueno.
Si estamos atentos será nuestro hijo, el protagonista principal de su desarrollo, quien nos vaya ayudando a entender cuándo o si está listo para hacer algo. De hecho, muchas veces, si nos permitimos observar, escuchar, y acompañar nos sorprenderemos de lo mucho que los niños aprenden solos gracias al dinamismo interno que los impulsa hacia el crecimiento en todos sus aspectos. Un entorno de amor, seguridad y confianza son suficientes estímulos para un niño. Lograr algo antes de tiempo no necesariamente es lo mejor. Cada cosa tiene su tiempo.

Marian Alvarez-Calderón
Psicóloga Clínica – Máster en Trabajo Clínico y Salud Mental
Miembro fundador de Acunnare Espacio para Padres

jueves, 10 de abril de 2014

¿Lo querré igual?

Imagen de Evolución y Neurociencias
Cuando están a la espera de su segundo hijo, muchos papas y mamás se preguntan "¿podré quererlo igual que al primero?", "¿podré sentir lo mismo que siento por el otro?", "es imposible sentir algo igual".

Al nacer nuestro primer hijo nos sentimos totalmente enamoradas de él, todo nos sorprende, nos parecen fantásticos sus logros, su personalidad, su picardía; tanto que nos resulta inimaginable poder sentir algo igual por alguien más. 

Las personas, algunas veces tendemos a pensar que las cosas tienen que ser iguales.  Es como si nos costara imaginar que cada experiencia es distinta, que nos llega en momentos diferentes de la vida y que una vivencia nunca es igual a la anterior. En algunos casos nuestra mente hace una extraña ecuación que dice así: “Si no es igual es peor”. Sin embargo, lo cierto es que diferente no es mejor ni peor es ¡únicamente diferente! Las personas somos todas distintas, llegamos al mundo con una carga genética y un carácter predeterminado desde la concepción, nos relacionamos y sentimos la vida de manera distinta. De la misma manera, lo que nos genere cada hijo será distinto y nuestra manera de relacionarnos con ellos también lo será, nunca será igual.

Con nuestro primer hijo descubrimos una forma de amar que era desconocida hasta ese momento. Lo mismo sucede con el segundo y con el tercero.... Quizá una de las cosas más maravillosas que este camino de la maternidad / paternidad nos enseña es cuán inimaginablemente grande puede ser el corazón y cuántos colores puede tener el amor.

Minosha Casabonne
Psicóloga - Psicoterapeuta

Miembro fundador de Acunnare Espacio para Padres