Mostrando entradas con la etiqueta Cuentos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cuentos. Mostrar todas las entradas

lunes, 3 de febrero de 2014

Hablemos sobre cuentos...


La lectura de cuentos es una tradición que ha sido pasada de generación en generación. Nuestros abuelos, nuestros padres, nosotros mismos…todos hemos escuchado en algún momento sobre la importancia de leerles cuentos a nuestros hijos. Pero ¿realmente son tan importantes? ¿Realmente debemos tomarnos 20 o 30 minutos leyéndoles cuentos a nuestros hijos?  Conversemos un poco más al respecto.

Estamos acostumbrados a oír sobre cómo los cuentos desarrollan su vocabulario, su memoria, sobre cómo si les leemos muchas veces respecto de los animales, nuestros hijos aprenderán acerca de ellos. Esto es muy cierto, sin embargo, hay algo más al respecto de la lectura de cuentos que no siempre nos cuentan:  la magia.

Imagen de NJC Family
¿Qué valioso sería el momento del cuento si lo tomamos como un espacio íntimo entre nuestros hijos y nosotros, no? Qué importante es si lo tomamos así para el desarrollo de ellos. Los niños disfrutan pasando tiempo con sus padres y más aún cuando estos los llevan a un mundo de fantasía, donde los animales hablan, los adultos lloran y donde cualquier cosa que ellos deseen puede pasar. Convirtamos este momento en un espacio en donde se dejen de lado los teléfonos, las preocupaciones y los deberes, donde tanto el padre como el hijo viajen a un mundo de sueños, en donde tanto el padre como el hijo se emocionen con la historia. De seguro este momento se convertirá en uno de sus recuerdos más preciados de la infancia y de su relación con sus papás. Es en ese preciso momento en donde ocurre la magia.

Ambos entran a un mundo paralelo donde todas las emociones son válidas: la felicidad, la tristeza, el dolor y el miedo. Nuestros hijos se sentirán tan identificados con algunos personajes y algunas de sus emociones que probablemente nos pidan volver a leerlos.  Esos minutos donde nuestros hijos disfrutan leyendo una y otra vez el mismo cuento nos demuestra que están procesando y entendiendo muchas cosas de ellos mismos.

Ustedes se preguntarán ¿Pero cuáles son los cuentos correctos? Pues no hay una respuesta definitiva a esto, pero sí hay diversas preguntas que debemos hacernos antes de leérselos ¿Es adecuado para la edad de mi hijo? ¿A mi hijo le gustan estas imágenes? ¿La historia que cuenta va de acuerdo a nuestra manera de pensar?

Dentro de un amplio rango de cuentos, queremos ofrecerles algunas opciones que puedan disfrutar tanto los padres como los chicos al leerlos. Esperemos que emprendan juntos un maravilloso viaje en donde descubran que todos nuestros deseos, anhelos y miedos son posibles.

- Cocodrilo va al dentista de Taro Gomi
Imagen de Anthony Browne
- Cosita linda de Anthony Browne
- Mi papá  de Anthony Browne
- Mi mamá de Anthony Browne
- El mundo al que vienes de Carmen Queralt
- Al galope de Ruffus Buttler
- Me gustan los libros de Anthony Browne
- Tengo una mascota de Graciela Repun
- El viaje de Lisa de Paul Maar
- ¿Qué es el amor ? De Davide Cali y Anna Laura Cantone
- Cambios de Anthony Browne
- Los mejores días de Heinz janisch y Helga Bansch
- El osito polar de Hans de Beer
- Cuando el Elefante camina de Keiko Kasza
- Perdido y encontrado de Oliver Jeffers
- ¿Cómo atrapar una estrella? de Oliver Jefffers
- Arriba y Abajo de Oliver Jeffers
- Willy el Soñador de Anthony Browne

¡¡Y colorín colorado este cuento se ha acabado!!


María del Pilar Vicente 
Psicóloga Clínica 

domingo, 26 de enero de 2014

“Había una vez…” Acerca de los cuentos para niños


A lo largo de su desarrollo, los niños se sirven de diferentes formas para ir elaborando una serie de sentimientos (miedo, rabia, angustia, ansiedad), así como impulsos o preocupaciones. El juego es, por excelencia, la manera principal en que se entretienen, aprenden del mundo y de sí mismos. Por otro lado, los cuentos de hadas e historias de diferentes tipos son otras fuentes de aprendizaje, elaboración y disfrute. Tanto en el juego como en los cuentos que leen o que les cuentan, los niños entran en un mundo de fantasía en donde hay diferentes personajes con características variadas e historias que pueden cambiar en cuanto a la trama y el final. Y en ambos casos el niño tiene la posibilidad de ir elaborando frustraciones que también existen en su vida cotidiana, dentro de un contexto en el que puede controlar lo que pasa, decidir si quiere retroceder un poco, empezar de nuevo, saltarse una parte, o bien, escoger cuándo parar.

Imagen de Abc 
Para los padres, leerles o contarles un cuento a sus hijos puede ser, también, un momento de encuentro e intercambio, de relajarse juntos, y formar parte de la rutina previa a la hora de dormir, es decir, de entrar al mundo de los sueños y la fantasía. Francois Vallaeys, un conocido cuentacuentos, comentó que “los cuentos no están hechos para dormir a los niños, sino para despertar a los adultos”. En este sentido, se puede decir que el tipo de historia que nos pide o escoge el niño nos puede dar una indicación de qué clase de angustias o preocupaciones está buscando entender y calmar. Por ello es importante, también, estar atentos a que los cuentos que ofrezcamos sean apropiados para su edad, momento de desarrollo, capacidad de comprensión...y que a ellos les provoque escucharlos! Hay cuentos que los niños quieren escuchar una y otra (y otra y otra) vez, en tanto que hay otros que no quieren ni siquiera terminar de leer. Todo esto tiene que ver con qué tanto el cuento excita su curiosidad, es parte de algo que está necesitando elaborar (y por ello necesita de la repetición), o bien que le asusta o angustia mucho.

Actualmente, encontramos no solo los cuentos de hadas que suceden en lugares remotos y épocas lejanas, y que enseñan poco sobre las condiciones específicas de la vida moderna (tal es el caso de la Caperucita Roja, Los tres chanchitos, La Cenicienta, entre otros). Encontramos, también, libros e historias que han sido elaboradas pensando en temas específicos (por ejemplo, la llegada de un hermano, dejar el pañal, ir al médico, mamá vuelve al trabajo, etc.). En el caso de los cuentos clásicos no fueron creados pensando en un público infantil por tener raíces populares. Sin embargo, las adaptaciones los han hecho cada vez más accesibles a los niños. Sus temáticas son universales lo cual ha permitido que perduren en el tiempo. Así grafican, por ejemplo, el miedo a ser devorado, a perderse, a que mueran los padres, o el deseo de ser fuerte y poderoso. De otra parte, los cuentos actuales han sido pensados específicamente para niños apuntando, en muchos casos, a una finalidad concreta y determinada por lo cual existiría el riesgo de que luego de un tiempo ya no se adecúen al contexto cultural, social o emocional del público infantil.
Una ventaja de los cuentos clásicos es que, al ser de épocas pasadas y tierras lejanas, permiten que se vayan descubriendo e interpretando los símbolos dentro de los personajes y otros elementos de las historias; y ofrecen la esperanza de un final feliz. A través de los personajes los niños van descubriendo por sí mismos aspectos tales como la justicia, la fidelidad, el amor o la valentía. Algunos de los cuentos actuales muestran personajes más realistas que plantean situaciones concretas que el niño podría reconocer con mucha facilidad. Esto estimularía un poco menos la fantasía del niño ya que el paralelo con la realidad es muy directo. Por ello también es recomendable que los adultos no expliquen de qué se trata el cuento sino que dejen que sea el niño quien pueda encontrar sus propios significados.

Imagen de Biblioteca Recreativa Fagro 


En términos generales, lo importante de muchos cuentos es que los niños encuentren situaciones en las que se puedan reflejar y pensar “eso también me pasa a mí”, o encontrar personajes con los que se puedan identificar. En los cuentos de hadas suele haber los muy buenos o los muy malos pero el bien siempre triunfa, el malo es “castigado” o recapacita y se vuelve bueno. Ello grafica la coexistencia de dos lados en cada uno de nosotros. Hay situaciones en las que se enfrentan retos por lo cual el mensaje es que la lucha contra las dificultades de la vida es inevitable pero si uno no huye sino que se enfrenta a ellas se puede llegar a tener éxito o ser feliz.

La presencia de hadas que ayudan a los personajes, o que estos logran salvarse le da la tranquilidad al niño de que sus papás/hadas siempre lo protegerán de cualquier mal. Los cuentos con brujas, ogros o monstruos materializan miedos, agresión o angustias de una forma que asusta menos y permite que a partir de los personajes el niño pueda sentir que no hace daño ni destruye con tales sentimientos o impulsos.

Algunas temáticas habituales en los cuentos son perderse y encontrar el camino de regreso, tener voluntad y constancia, decir la verdad, explicar lo que se siente, resolver problemas, superar retos, ser valiente a pesar del miedo, lidiar con la frustración, aprender nuevas habilidades, entre otras. 

Imagen de Biblioteca Recreativa Fagro 
Los cuentos permiten que los niños compartan tiempo en compañía de sus padres o cuidadores principales con lo cual pueden conversar sobre lo que les gusta, disgusta o sus preocupaciones; desarrollan el gusto por la lectura. Escuchar las historias les estimula la fantasía y la imaginación, ayuda a desarrollar su intelecto, aprender nuevas palabras, reconocer y aprender a nombrar sus emociones, elaborar ansiedades, temores, angustias y deseos, reconocer dificultades al mismo tiempo que se sugieren soluciones o plantean herramientas para los problemas. No es solo un aprendizaje a nivel cognitivo, el niño también aprende sobre sus propios conflictos internos, cómo entender y lidiar con las frustraciones de su vida, sobre la relación con los otros… En otras palabras, se trata de una experiencia en la que se aprende muchísimo en distintos niveles.

Bruno Bettelheim, psicoanalista que examina algunos de los cuentos de hadas más conocidos, resume las funciones más importantes de estos, “A medida que entretiene al niño, el cuento de hadas esclarece aspectos de sí mismo y promueve el desarrollo de su personalidad. Ofrece significado en tantos niveles, y enriquece la existencia del niño de tantas formas, que ningún libro por sí solo puede hacer justicia a la multitud y diversidad de contribuciones que tales historias hacen en la vida de un niño”.
¡¡Y colorín colorado este cuento se ha acabado!!

Marian Alvarez-Calderón
Psicóloga Clínica - Máster en Trabajo Clínico y Salud Mental
Miembro fundador de Acunnare Espacio para Padres

Artículo publicado en la revista Dientes de Leche, Edición 3 (2013)