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miércoles, 27 de noviembre de 2013

Malcriados

"Eres un malcriado"  "Niño malo"   "Así no te quiero"   "Eres insoportable"
                                                                                                
 Imagen de TrigoSanto

Todos los niños de vez en cuando se portan mal, son ruidosos, hacen pataletas, desobedecen, esto es parte de su naturaleza de ser niños y de un desarrollo normal. Somos los adultos los que muchas veces frente a cualquiera de estas expresiones reaccionamos de manera intolerante e impulsiva. Entonces ¿es el niño el malcriado o el adulto el intolerante? ¿es el niño el insoportable o el adulto el impulsivo?

Hagamos una pausa y mirémonos antes de reaccionar, a veces somos los padres los grandes-malcriados.

Minosha Casabonne
Psicóloga y Psicoterapeuta 
Miembro Fundador de Acunnare. Espacio para Padres 

sábado, 9 de noviembre de 2013

La llegada del hermanito


Existen diferentes ideas acerca de cómo abordar la llegada de un nuevo bebé a la familia. Algunos padres le cuentan a su hijo mayor desde que se enteran del embarazo, en tanto que otros optan por no decirle nada hasta mucho más adelante.

Imagen de Soledad Hott
Debemos saber que los niños se dan cuenta de que algo pasa o va a pasar, ya sea porque escuchan conversaciones en donde se habla de bebés, de tener “otro hijo”, o porque notan que mamá está más cansada, irritable, no se siente bien o hay cambios en la casa.

Todo esto que perciben y no entienden del todo les puede generar miedo, ansiedad, angustia o preocupación. Por eso, los niños necesitan que hablemos con ellos usando un lenguaje sencillo y sin dar más información de la que piden o de la que están preparados para recibir.

Cuando llega un nuevo bebé, de pronto el hermano mayor se vuelve automáticamente “grande”. ¿Pero es esto cierto? En realidad, sigue siendo un pequeño que necesita de mucho amor, cuidados y atención individual. Una forma de pedir atención es si, de pronto, nuestro niño que ya había dejado el pañal, comía y dormía bien, deja de hacer alguna de estas cosas, o se vuelve más demandante y pataletudo. Estas son formas de expresar sus celos, su temor a ser dejado de lado y su necesidad de ser cuidado como un bebé por un rato.

Si acogemos sus protestas, las entendemos y le explicamos que siempre va a tener un lugar muy especial en el corazón de sus papás, lo estaremos ayudando a procesar este cambio que puede ser tan difícil; y a no quedarse estancado en conductas más bebitas.

Además de esto podemos incluirlo en algunos momentos del cuidado del bebé pidiendo que nos acompañe o ayude, si él quiere. Éste será un buen momento para contarle las cosas que hacían con él cuando era bebé, por ejemplo, darle de lactar, cambiarle los pañales, arrullarlo, etc. Para los niños, saber que han tenido los mismos cuidados que su nuevo hermanito es algo que suele tranquilizarlos mucho.

Tengamos paciencia y mucha empatía para acompañar a nuestro hijo a ir adaptándose al cambio y a disfrutar de su nuevo rol de hermano mayor.

Marian Alvarez-Calderón
Psicóloga Clínica y Master en Trabajo Clínico y Salud Mental 
Miembro Fundador de Acunnare. Espacio para Padres

Artículo publicado en portal Padres de Hoy el 27 de Setiembre de 2013


sábado, 2 de noviembre de 2013

Tan distraído, tan desconectado

Muchos padres cuando sus hijos protestan, lloran o hacen pataletas reaccionan distrayéndolos con algo para que dejen de llorar. Esta es una técnica muy difundida que se usa desde muy pequeñitos cuando lloran y se cree que "están aburridos", hasta cuando son más grandes y no se dejan cambiar el pañal, no quieren comer o no se quieren vestir.

El llanto y la protesta de un bebe/niño, son especialmente perturbadoras para los adultos y muchas veces somos muy intolerantes a estas expresiones de rabia, frustración, tristeza y desacuerdo de nuestros hijos. Sin embargo, si reaccionamos inmediatamente distrayéndolos estamos perdiendo la oportunidad de descifrar qué le pasa realmente y así poder ayudarlos o acompañarlos de verdad. 


Imagen de Karel Noppe

Por otro lado, les estamos dando el mensaje de que somos muy intolerantes a sus expresiones de incomodidad y fomentando por ende la desconexión emocional. Finalmente, en un mundo lleno de distracciones donde nos quejamos de que los niños no se pueden concentrar en nada y donde los adolescentes emplean todo tipo de "distracciones" para no sentir, ¿no estamos nosotros los padres acaso enseñando y fomentando ese tipo de conductas en nuestros hijos? Pensemos dos veces antes de enseñarles a nuestros hijos que la distracción es la forma de resolver las situaciones difíciles.


Minosha Casabonne
Psicóloga y Psicoterapeuta
Miembro Fundador de Acunnare. Espacio para Padres



miércoles, 2 de octubre de 2013

Entendiendo las Pataletas



Las pataletas muchas veces son una de las maneras que nuestros hijos encuentran para comunicarnos diferentes cosas. Es importante tratar de entender qué hay detrás de esta conducta: ¿frustración? ¿protesta? ¿falta de atención? ¿necesidad de cercanía? ¿angustia? ¿celos? entre otras cosas.

“No existe tal cosa como un bebé sin su madre” D.W. Winnicott


Imagen de Actualidad.com

Cuando un bebé nace, llega de un estado de plenitud absoluta en el útero a un mundo, nuestro mundo donde se encuentra con una serie de sensaciones displacenteras que no entiende, y que su madre se va encargando de descifrar, digerir y satisfacer. La madre (o cuidador principal) va interpretando, poco a poco, cada llanto o gesto del bebé. Pero este proceso toma un tiempo…hay idas y venidas en este aprendizaje. A veces se va probando varias cosas hasta que se descubre qué es lo que intenta comunicar nuestro bebé. Otras veces no llegamos a entender lo cual resulta frustrante tanto para la madre como para el bebé.

El tiempo va pasando, este bebé va creciendo, aprendiendo a movilizarse y su hambre por descubrir el mundo que lo rodea va creciendo con él. Entonces, vamos dándonos cuenta de que poco a poco tenemos que ir diciéndole “NO” a algunas cosas. Estas serán las frustraciones que iremos introduciendo poco a poco en su vida ya que evidentemente, no le gustará que le digamos que “NO” a algo que para él es novedoso y, por ende, atractivo. Con cariño y firmeza, hablándole y explicándole (aunque no entienda nuestras palabras) entenderá que le estamos comunicando nuestra preocupación por él. Eso sí, le tomará un tiempo entender que “no” es “NO”. Paciencia.

El tiempo seguirá pasando, el bebé se convertirá en un niño y empezará a hablar con lo cual tendrá más herramientas para expresar lo que siente. El llanto permanecerá, de todas maneras, como una forma de decirnos cosas…con mayor o menor fuerza.

Imagen de Edukame

Hacia los dos años el niño aún no puede hablar bien, expresar lo que siente o quiere y, además, emprende la misión de probar los límites de sus padres. Así que puede protestar con mayor fuerza cuando se le dice que “no” a algo que quiere hacer, tocar, comer, etc. La frustración sentida por no poder seguir cumpliendo con todos sus deseos le genera molestia y la expresa a través de llantos, gritos, incluso pegando o tirando cosas al piso. Estas son situaciones que pueden ser muy difíciles y frustrantes no solo para los niños sino también para los padres. Tenemos que entender que tolerar y acompañar una pataleta no es cosa fácil, a los adultos se nos movilizan una serie de sentimientos y angustias propias en estas situaciones. Por eso es necesario que como padres, para poder ayudar a nuestros hijos, podamos primero detenernos y escuchar qué nos está tratando de decir con su pataleta. La firmeza frente a situaciones como las pataletas, tirar cosas al piso o pegar es muy importante. Tengamos claro que ser firmes no es lo mismo que ser hostiles. Los niños necesitan firmeza y límites para saber dónde parar pero también necesitan saber que sus padres los aman y que ese amor no lo perderán nunca, hagan lo que hagan.

A veces, las pataletas o protestas pueden ser una forma de mostrar disconformidad frente a un límite impuesto (no puedes comer dulces antes de la cena; no puedes coger los adornos, por ej.). Pero hay situaciones en que las rabietas pueden ser un indicador de que el niño está intentando comunicarnos algo y que nosotros no estamos pudiendo escuchar o atender ese pedido. No pensemos como única alternativa que se trata sólo por “llamar la atención”, o por “engreimiento”. A veces ocurre que nuestros hijos no encuentran otra forma de decirnos las cosas…de repente todavía no pueden hablar bien, no entienden lo que sienten; o no encuentran otra forma expresar, por ejemplo, sus celos ante la llegada de un hermano, la necesidad de estar más tiempo con su madre o su padre, etc.

Imagen de Edukamre
Por ello, antes de pensar “qué pesado este chiquito que siempre está quejándose” respiremos y pensemos ¿qué nos quieren decir nuestros hijos. Si podemos abrir nuestras mentes e ir más allá de lo concretamente visible quizás podamos obtener información valiosa que nos permita entender mejor qué pasa con nuestros hijos, qué pasa con nosotros y qué pasa con nuestro vínculo con ellos.



http://www.de-padres.com/articulos/192/mama-hay-algo-que-te-quiero-decir-entendiendo-las-pataletas


Marian Alvarez-Calderón
Psicóloga Clínica y Master en Trabajo Clínica y Salud Mental 
Miembro Fundado de Acunnare. Espacio para Padres