Muchos padres llegan a consulta con una sensación de agotamiento generalizado por lo sobre exigente que les resulta la crianza de sus hijos. Lo que antes era algo intuitivo y natural, ahora se ha convertido en un check list interminable de actividades, métodos, logros y terapias, lleno de exigencias para adultos y niños.
En esta carrera por ser los padres perfectos de hijos sobresalientes, se está perdiendo el placer de criar y el de crecer sin apuros. Estamos renunciando a la espontaneidad y a nuestra intuición, pensando que hay un manual correcto de crianza, o una sola forma de ser padres. Cada niño y cada papá es diferente, lo que le sirve a uno puede no servirle a otro. Por eso es necesario detenernos a escuchar qué es lo que necesita cada uno de nuestros hijos apelando a la intuición y buena voluntad.
Olvidemos los manuales y las carreras sin fin. Nos vamos a equivocar de todas maneras porque errar es humano. Los niños perdonan los errores, ellos son los primeros que saben que el camino de crecer está lleno de sorpresas, alegrías, preguntas y dificultades; lo que no perdonan son las mentiras...
Nuestros hijos necesitan padres humanos, conectados, vitales y capaces de amarlos. El resto sobra...
Minosha Casabonne
Psicóloga / Psicoterapeuta
Acunnare. Espacio para Padres
Psicóloga / Psicoterapeuta
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