jueves, 29 de diciembre de 2016

Vacío y aburrimiento no son lo mismo


Las vacaciones han empezado para muchos de los niños y sus familias. Se acabaron las levantadas temprano, tareas, pools y uniformes por un buen tiempo. El sol comienza a salir y se acercan las fiestas. Los niños por lo general están contentos de que se acabe la rutina, de tener mayor tiempo para jugar, estar con los amigos, dormir hasta tarde y disfrutar de otros espacios como la playa y la piscina.

Por otro lado, muchos padres ya están pensando en vacaciones útiles y clases de verano. Empiezan las conversaciones "¿en qué clases lo vas a meter?", "¿qué va a hacer tanto tiempo en casa?, ¡se va a aburrir!". El tiempo libre es fundamental para el desarrollo emocional y cognitivo de los niños, jugar, aburrirse y aprender a salir del aburrimiento los ayuda a desarrollar sus recursos propios y su creatividad y las vacaciones es el tiempo privilegiado para ello. 

Tiempo libre no es lo mismo que vacío pero pareciera que algunos adultos lo sintiéramos así y quizá por eso necesitamos llenar a nuestros niños de actividades y planes "para que no se aburran". En estos tiempos de vorágine, en que todo es una carrera a veces es difícil pensar que el aburrimiento sea algo positivo, sin embargo es una experiencia por la que necesariamente nuestros niños deben transitar para aprender a sentirse verdaderamente llenos, llenos de sí mismos...


Minosha Casabonne
Psicóloga - Psicoterapeuta
Acunnare. Espacio para Padres

Cuando nos vamos de viaje y los niños se quedan en casa


¿Es mejor que se queden en su casa o que se muden a la casa de las personas que los cuidarán?

Para los chicos SU casa es muy importante porque ella contiene vivencias, afectos y objetos que los acompañan y envuelven en su día a día. Por ello, cuando nos vamos de viaje lo más recomendable es que se queden en su casa con las personas que los cuidarán durante nuestra ausencia...

¿Les aviso con tiempo o el día antes de irme?

En general, la mente (sobe todo la de los niños) necesita tiempo para digerir las cosas, por ello es mejor decirles con anticipación. Los niños por más pequeños que sean se dan cuenta de todo y muchas veces cuando ellos perciben algo que sus padres les tratan de ocultar, las fantasías que tienen son mucho más atemorizantes que la realidad. Por ello hablar del tema con naturalidad y tiempo les da tranquilidad y confianza en el vínculo con nosotros.

¿Cómo puedo ayudarlo a tener algún control del tiempo para que sepa cuantos días me voy?

Los niños pequeños no tienen clara la noción del tiempo. Para ayudarlos con ello podemos diseñar juntos un calendario simple marcando con dibujos el día de salida y de llegada y decirle a la persona que se queda cuidándolos que los ayude a marcar cada día que va a pasando, de esa manera ellos podrán contar cuantos días faltan para nuestra llegada.

¿Es cierto que los bebés y los niños pequeños no se dan cuenta de nuestra ausencia?

¡Es absolutamente falso! Los bebés y los niños mientras más pequeños son, más sensibles son también a las ausencias de sus padres. ¡Que no tengan las palabras para expresarlo es otra cosa!


Minosha Casabonne
Psicóloga - Psicoterapeuta
Acunnare. Espacio para Padres

martes, 20 de diciembre de 2016

Quiero saberlo todo

El camino de la crianza de nuestros hijos está lleno de sorpresas, encuentros y alegrías, pero también de muchas dudas y preguntas.... Puede ser por momentos un camino placentero y relajado, pero también puede ser solitario y sobre exigido cuando intentamos saberlo todo, ser los padres perfectos y encontrar respuestas inmediatas a todas nuestras inquietudes.

Los padres no tenemos por qué saber todo, ni por qué conocer a nuestros hijos a la perfección (nadie conoce a otra persona al cien por ciento), cada niño es diferente y cada etapa del desarrollo también lo es. Sin embargo, a veces los adultos somos muy intolerantes a la duda porque ella nos genera angustia y quisiéramos tener respuestas inmediatas a todo lo que nos inquieta. Lo cierto es que los padres aprendemos a ser padres de la mano de nuestros hijos, crecemos con ellos y cada hijo nos enseña cosas distintas.

Los niños vienen al mundo con rasgos de personalidad, intensidades y ritmos que los hacen únicos. Conocerlos requiere de tiempo (mucho tiempo o quizá toda la vida), de estar receptivos y permeables a lo diferente, de tener capacidad para sorprendernos, de cometer errores y tratar de enmendarlos. 

Intentar "saberlo todo" deja muy poco espacio para mirar y aceptar a nuestro hijo tal cual es, sin etiquetas.... Nos volvemos rígidos e impermeables....

Si nos permitimos dudar y toleramos los sentimientos que el "no saber" trae consigo, se generará un espacio de apertura hacia lo más espontáneo e intuitivo, iremos poco a poco conociendo la originalidad de nuestros pequeños y encontrando respuestas. Este espacio es el silencio necesario para que surjan encuentros íntimos y creativos entre nosotros, y para que se construya la verdadera intimidad.


Minosha Casabonne
Psicóloga - Psicoterapeuta
Acunnare. Espacio para Padres

sábado, 10 de diciembre de 2016

La época del antipensamiento

Cuando vemos que nuestros hijos están teniendo dificultades en alguna área de su vida, vale la pena hacer una pausa para pensar la manera cómo nos estamos vinculando con ellos, ya que muchas veces somos los padres los del problema y no los niños. 

En la rapidez y la exigencia del día a día, muchas veces no nos tomamos el tiempo de hacerlo y buscamos soluciones rápidas y momentáneas porque pareciera que vivimos en la época "anti pensamiento". Buscamos eliminar o anestesiar lo que nos duele o nos perturba, evitamos mirarnos porque hacerlo implica asumir lados nuestros que no nos gustan, y hacernos responsables de ellos. Sin embargo, como el sol no se logra tapar con un dedo, tarde o temprano las dificultades de nuestros hijos se hacen evidentes, muchas veces en la adolescencia. 

Los niños no tienen nuestro lenguaje adulto para expresarnos lo que sienten o incluso, puede pasar, que nos sientan tan ocupados todo el tiempo que han entendido que no hay espacio para sus "quejas o malestares" y entonces los expresan de otras maneras: comiéndose las uñas, molestando a los compañeros, no prestando atención, moviéndose todo el tiempo, estando malhumorados, no obedeciendo.... 


Hagamos una pausa para escuchar y pensar a nuestros hijos, para pensarnos a nosotros mismos como personas y como padres. La sobre terapización y exceso de medicación en los niños es realmente preocupante y muchas veces los que necesitamos hacer terapia somos los padres....


Minosha Casabonne
Psicóloga / Psicoterapeuta
Acunnare. Espacio para Padres

martes, 2 de junio de 2015

¿Crecer o no crecer? La paternidad y sus contradicciones

Diferentes escenas en la vida de padres e hijos: un bebe que cada vez muestra menos interés por lactar y más por mirar lo que hay a su alrededor…la madre se pregunta si la lactancia está llegando a su fin; una niña que después de un tiempo de adaptación al nido por fin se queda tranquila y se despide sin lágrimas; un niño que se baja muchas veces de la cuna…parece que ya no quiere estar en ella; una niña que se quita el pañal sola porque le molesta que esté sucio; un niño que pide que ya no vaya la nana cuando lo invitan a una casa; una niña que ya no quiere que mamá le dé la mano cuando caminan al colegio; un niño que ya no quiere hacer “cosas de bebés”…

Hay muchas escenas en donde nuestros hijos nos hacen saber que están listos para dar un paso más…que son más “grandes” y que quieren probar hacer las cosas por ellos mismos. Y nosotros como padres nos alegramos de ver cómo crecen, de sus deseos de ser más autónomos, de probar diferentes cosas, de arriesgarse, de lograr o de probar otra vez. Pero hay una parte nuestra que también puede sentir pena porque cada paso hacia adelante también significa que ya no son nuestros bebés. Que aunque hay aspectos en los que ya no nos necesitan tanto y eso nos alivia, también puede significar que una etapa ya acabó y no volverá.
Imagen de www.crecebebe.com

Es curioso cómo por un lado hay padres que desean que haya etapas que pasen muy rápido, que se preocupan porque sus hijos ganen en esta suerte de carrera por ser el primero que duerma toda la noche, hable, camine, deje el pañal, pinte sin salirse de la raya…pero por otro lado pueden darle a sus hijos el mensaje “sin querer queriendo” de que todavía son muy chicos y que no pueden: “Cuidado! Te vas a caer/golpear!”; “Deja, lo hago yo”; despidiéndose 3 veces para “asegurarse” de que su hijo sí se queda tranquilo en casa cuando tenemos que salir; y más.

Es normal sentirse así…es parte de nuestro proceso de dejar que nuestros hijos crezcan, y es parte de las ambivalencias que tenemos como padres y como personas. Queremos pero no queremos…que se acabe la adaptación al nido pero, en el fondo, queremos que todavía lloren un poquito cuando nos vamos. Mayor desarrollo y autonomía no significa que nuestros hijos dejen de necesitarnos, significa que nos necesitarán de otra manera. Necesitan que los acompañemos, que permitamos que crezcan sin empujarlos antes de tiempo, sin exigirles…necesitan que estemos porque al final del día siguen queriendo que papá les lea un cuento o mamá les de el beso de buenas noches. Con el paso de los años los rituales podrán cambiar pero el amor y la experiencia de ser cuidados permanece y esto es lo que influye en que luego puedan enfrentar nuevos retos, experiencias y vínculos…

Mg. Marian Alvarez-Calderón
Psicóloga Clínica – Máster en Trabajo Clínico y Salud Mental

Miembro fundador de Acunnare Espacio para Padres

martes, 26 de mayo de 2015

Otro TIP

Imagen de www.bellezapura.com
Seamos cautelosos cuando saludemos a los niños, no nos acerquemos bruscamente a besarlos, tocarlos, ni mucho menos les exijamos que nos den un beso si ellos no quieren. Muchas veces los adultos pensamos, equivocadamente, que tenemos derechos sobre nuestros pequeños que realmente no tenemos y los invadimos con nuestros abrazos, besos y caricias sin respetar ningún tipo de límite. 

Los niños se pueden sentir intimidados e invadidos por estos acercamientos que para ellos (y quizá con mucha razón) pertenecen al orden de las relaciones afectivamente más cercanas o íntimas.

La próxima vez que saludemos a un niño tratemos de contener nuestro impulso a besarlo o a pedirle un beso, más bien intentemos un "¿cómo estás?" interesado y una mirada cariñosa, eso es más que suficiente.

Minosha Casabonne
Psicóloga- Psicoterapeuta

Acunnare. Espacio para Padres

miércoles, 6 de mayo de 2015

Vínculos que dejan huella

Hay abuelas que son como madres para sus nietos, tíos y tías que tienen el corazón tan grande que a pesar de tener hijos siempre hay un lugar especial en su hogar y en su corazón para sus sobrinos, nanas amorosas capaces de brindar su cariño y dedicación a pequeños que ni siquiera son su familia, primos que son como hermanos....  Es un regalo de la vida para una persona tener durante la infancia estos otros vínculos de amor y cuidado aparte de sus padres, son experiencias que nutren los afectos y que pueden ser muy reparadoras dejando profundas huellas en la mente y el corazón. Los niños tienen mucha capacidad de recibir, en algunos casos bastante más de la que tenemos los adultos y, como consecuencia, se encariñan con las personas que se interesan por ellos, que les brindan su tiempo y su amor.

Como suele suceder en este camino de la vida, también a veces estas personas se van, en algunos casos para no volver... Este puede ser un momento muy doloroso porque las extrañamos, nos sentimos tristes, lloramos... Hasta que, eventualmente, comprendemos que todo lo que vivimos juntos sigue con nosotros a pesar de la ausencia física.

Cuando nuestros niños pasan por estas vivencias dolorosas de perder a alguien a quien querían mucho, podríamos pensar que como son chiquitos "no se dan cuenta" porque están jugando "como siempre". Sin embargo, nuestros pequeños se dan cuenta de todo, extrañan, se entristecen y el juego es muchas veces una forma que encuentran para elaborar estas experiencias y sentimientos. Lo mejor que podemos hacer por nuestros pequeños en estos casos es permitirles vivir su duelo, reconociéndoles su dolor, abriéndoles un espacio de escucha y compañía empática, sin tratar de distraerlos para "que no sientan". Pasado un tiempo, ellos también se darán cuenta de que a pesar que la persona querida se fue, todos esos intercambios envueltos de amor que vivieron juntos los acompañan para siempre y enriquecen el resto de sus vínculos y su vida en general.

Las personas no somos reemplazables como lo pueden ser los objetos, cada vínculo es único y especial y como consecuencia, irreemplazable. Permitámosles a nuestros niños vivir con libertad sus sentimientos, la mente y el corazón tienen sus tiempos y ellos son sabios...

Minosha Casabonne
Psicóloga - Psicoterapueta

Acunnare. Espacio para Padres